
LA PALABRA SE HIZO CARNE Y
HABITÓ ENTRE NOSOTROS
La Palabra era Dios, descubrimos que
el niño que ha nacido, es Dios, que el Verbo ya existía desde siempre, y que
era Dios revestido de nuestra carne, y que no solamente es de naturaleza humana
sino también este niñito es de naturaleza divina; por eso la Navidad también es
tiempo de adoración, tiempo de contemplación, porque admiramos la presencia de
éste Dios escondido, en la fragilidad...